En las calles Roma y de Castelar se encuentra uno de los rincones de la ciudad de Madrid que resisten el paso del tiempo. Un lugar que transporta a los viandantes a principios del siglo XX, años en los que se construyeron estas viviendas que pretendían convertirse en “el más europeo de los barrios madrileños”.

Esas casitas con balcones de madera que atraen la mirada del peatón eran lo que antaño constituyó el ‘Madrid Moderno’: un proyecto formado por ‘hotelitos’ situados en lo que antes era una zona periférica de la ciudad.

De las 62 viviendas de estilo neomudéjar, con fachadas y balcones decorados con azulejos y dibujos en ladrillo que se edificaron en hileras, hoy solo se conservan 12, pasando de ser un barrio con un aire distinguido a un pedacito de historia digno de visitar.