En el céntrico barrio de Goya se encuentra el último domicilio de Lorca en Madrid, casa que abandonó la mañana de un fatídico 14 de julio de 1936 con rumbo a su Granada natal en el tren que salía desde la estación de Atocha.

Durante 3 años vivió el poeta andaluz en el número 96 de la calle Alcalá, concretamente en el séptimo piso de este peculiar edificio que posee una fachada de color verde y una torre en uno de sus vértices. En este inmueble residiría Lorca en sus años más exitosos como dramaturgo, siendo en esta época cuando tienen lugar los estrenos de “Yerma” o “Bodas de sangre” y donde concluye la redacción de “La casa de Bernarda Alba”.

Con apenas 38 años Federico García Lorca se despedía de Madrid, huyendo de una ciudad en la que se avecinaban días convulsos, sin saber que aquella vez sería la última que pisaría la capital. Una placa de mármol en la fachada recuerda su paso por el distrito de Salamanca.