1929 es el año en el que se construye la Plaza de las Ventas, en el terreno que le da nombre (Las Ventas del Espíritu Santo), una majestuosa construcción que en su tiempo tenía como misión acoger a un público creciente: el aficionado al toreo. Es por eso que la plaza se dotó de una extensa grada que permitiera abaratar el precio de las entradas. En la actualidad es el coso más grande de España y el tercero con mayor aforo del mundo.

Aunque en sus inicios su emplazamiento se encontraba alejado del centro de la ciudad, el continuo crecimiento de la urbe acabó situándolo en una de las vías más representativas de Madrid: en el número 237 de la calle Alcalá. Su estilo neomudéjar de ladrillo visto y sus decorados de azulejos cerámicos, entre los que se hallan los escudos de todas las provincias españolas, lo han convertido (más allá de su polémico uso inicial), en uno de los espacios más reconocibles de la capital.

Su capacidad permite albergar a más de 20.000 espectadores, por lo que en la actualidad, casi cien años después de su construcción, se ha convertido en un lugar idóneo para la celebración de iniciativas de todo tipo: desde conciertos hasta eventos deportivos.