Nuestra Plaza Mayor ha sido punto de reunión y comercio desde su creación, pero en 1927 se convirtió en un espacio referente para los coleccionistas de sellos y monedas que, o bien residían en la capital, o estaban de paso por la ciudad.

Tal fue la popularidad que alcanzó la plaza como lugar de encuentro entre los amantes de la filatelia y la numismática que en 1959 el Ayuntamiento de Madrid obligó a los interesados a solicitar un permiso para desarrollar las actividades de venta, compra e intercambio.

Hoy ese legado se mantiene y el mercado de monedas y sellos celebra cada domingo, de 9:00 a 14:00 h, ocupando con puestos el interior de las arcadas situadas en la plaza y prolongando una tradición que cuenta ya con casi un siglo de antigüedad.