Pocos lugares como la Plaza de Salvador Dalí de Madrid aúnan de manera tan contrastada el arte. Un emplazamiento en el que, en menos de 200 metros, se erigen: la obra de uno de los artistas españoles más importantes del siglo XX, una construcción megalítica de carácter milenario y un estadio multifuncional.

La estatua realizada por Dalí, dedicada a su mujer Gala e inspirada en Isaac Newton, ocupa el centro de la plaza. A esta composición parece darle cobijo, si quien observa se sitúa de frente a la estatua, el dolmen que se halla justo detrás, mientras que el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid completa la vista ejerciendo como fondo para completar la tríada de monumentos.