Entre 1950 y 1955 se erigió en el centro de Madrid y del Distrito de Salamanca el edificio que hoy da cabida a la Embajada de Estados Unidos en España (C/ Serrano, 75), ocupando el lugar en el que se encontraba el palacio de la Marquesa de Argüelles.

Su construcción, de estilo internacional, fue motivo de controversia. Su arquitectura sobria y moderna contrastaba entonces sobremanera, debido a que el edificio se encontraba rodeado de palacetes decimonónicos, rompiendo por completo en aquel tiempo la armonía estética. Aunque la prensa de la época lo definió como “el resultado de la arrogancia estadounidense”, ésta también ha sido la razón por la que se convirtió en referente y sus creadores en pioneros.

En junio de 2004, el Colegio de Arquitectos de Madrid otorgó a la Embajada de Estados Unidos una placa distintiva como reconocimiento al edificio que la alberga, pasando en ese momento a formar parte del Patrimonio Arquitectónico de la ciudad tanto por su singularidad como por ese carácter precursor que en su día se le criticó.