Ortega y Gasset, José. Madrid, 9.V.1883 – 18.X.1955. Intelectual, filósofo, ensayista y gran emprendedor cultural.

Fue el segundo hijo del matrimonio formado por Dolores Gasset y Chinchilla y José Ortega Munilla, quien por aquellos años dirigía la hoja literaria Los Lunes de El Imparcial, el principal periódico de la época, fundado por su suegro Eduardo Gasset y Artime en 1867, que había sido ministro de Ultramar en la efímera Monarquía de Amadeo de Saboya y fue miembro de la primera junta directiva de la Institución Libre de Enseñanza, fundada por Francisco Giner de los Ríos. Cuando murió Eduardo, dos años después de nacer su nieto, su joven hijo Rafael heredó la gestión de El Imparcial, desde donde dio el salto a la política como ministro de Fomento en nueve ocasiones, primero con gabinetes regeneracionistas conservadores tras el Desastre de 1898 y más tarde con gobiernos liberales. Las ocupaciones políticas de Rafael Gasset hicieron que Ortega Munilla asumiera un papel cada vez mayor en El Imparcial. A partir de 1900, dirigió el diario y desde su fundación en 1906 jugó un papel principal en la Sociedad Editorial de España, conocida como el trust de la prensa porque unía los intereses de algunos de los principales diarios liberales. El padre de Ortega también se vinculó al proyecto político de su cuñado Rafael y fue diputado cunero en varias legislaturas por el distrito coruñés de Padrón. Ortega Munilla fue además un literato reconocido e ingresó en la Real Academia Española en 1902. Sus hijos dispusieron de una buena biblioteca y entraron en contacto con los más conocidos intelectuales y políticos de la época.

José Ortega y Gasset aprendió pronto a leer y devoraba todos los libros que caían en sus manos. Estudió el bachillerato entre 1891y 1897 en el internado jesuita de San Estanislao de Kotska, en la población malagueña de Miraflores de El Palo, donde fomentó su prodigiosa memoria, aprendió latín, se introdujo en el conocimiento del griego y de la historia universal con el padre Gonzalo Coloma, se interesó por la filosofía y perdió la ingenua fe de la infancia. Toda su vida se esforzó por que sus actos privados y públicos tuviesen un marcado carácter acatólico.

En 1897 empezó sus estudios universitarios de Filosofía y Letras y de Derecho en el Internado de Estudios Superiores de Deusto, también con los jesuitas.

En 1902 se licenció en Filosofía, ya en la Universidad Central de Madrid, donde había ingresado en 1899.

Por otro lado, nunca concluyó sus estudios de Derecho, carrera a la que le había guiado su padre para abrirle las puertas de la política.

El año que terminó su carrera inició su relación con Rosa Spottorno, que en 1910 se convirtió en su mujer.

Asimismo, este año empezó a ver su letra impresa al publicar en el Faro de Vigo una “Glosa” dedicada a Ramón del Valle-Inclán. En 1904, se doctoró en Filosofía con una tesis “Sobre los legendarios terrores del año mil” y empezó a publicar en El Imparcial, su “casa solariega”.

Entre 1905 y 1911 pasó tres largas temporadas en Alemania para completar sus estudios filosóficos. Primero acudió a Leipzig y Berlín (1905-1906) y más tarde a Marburgo (1906-1907 y 1911). En esta ciudad, encontró el idealismo objetivo que iba buscando para corregir el subjetivismo español. Las clases de Hermann Cohen y Paul Natorp le cautivaron, aunque siempre mantuvo una distancia crítica y poco a poco se fue distanciando del neokantismo y se aproximó, ya en su último viaje, a la fenomenología de Edmund Husserl, a quien no conoció personalmente hasta muchos años después, pero a quien leyó intensamente desde 1911.

Sus artículos en El Imparcial, tras el férreo análisis a que los sometió su padre, fueron haciéndose cada vez más frecuentes. A los artículos de corte literario se sumaron pronto los políticos y mantuvo sonadas disputas periodísticas con Miguel de Unamuno, Ramiro de Maeztu y Azorín, al tiempo que discutía epistolarmente con la generación anterior a éstos, la de Francisco Giner de los Ríos y Joaquín Costa, y dialogaba con su propia generación, sobre la que ya empezaba a ejercer un influyente liderazgo. Con Gabriel Maura discutió en 1908 desde las páginas de la revista Faro, que había contribuido a fundar, sobre el sentido del liberalismo político, que entendía que debía ir transformándose en socialismo sin abandonar sus principios esenciales.

Otra fuente candente de disputas intergeneracionales fue el europeísmo. Ortega quería europeizar España no sólo trasladando a territorio patrio los inventos de la ciencia que habían permitido un bienestar material y político allende los Pirineos, sino haciendo ciencia desde España, porque, para Ortega, Europa era principalmente ciencia. Su disputa a este respecto con Unamuno fue bastante agria.

Ortega obtuvo en 1909 la plaza de profesor de Psicología, Lógica y Ética en la Escuela Superior del Magisterio de Madrid y al año siguiente consiguió la Cátedra de Metafísica de la Universidad Central. En ella sistematizó el bagaje filosófico de sus muchas lecturas y pronto adquirió fama de buen profesor. Sus actividades en la Cátedra y en la prensa se completaron con su activa presencia en los centros neurálgicos de la vida intelectual y política española como el Ateneo de Madrid, la Sociedad El Sitio de Bilbao, la Casa del Pueblo de Madrid y la Residencia de Estudiantes, cuyo proyecto le era muy afín.

Sus críticas al liberalismo dinástico, por ser incapaz de llevar a cabo la transformación que Ortega consideraba necesaria para superar las anquilosadas estructuras de la Restauración, supusieron su ruptura con El Imparcial en 1913. Años atrás se había aproximado al socialismo y al republicanismo de Alejandro Lerroux. Ahora se movía en el entorno del Partido Republicano Reformista de Melquíades Álvarez y Gumersindo de Azcárate, fundado en 1912 con la intención de convertirse en una tercera vía de la política dinástica a pesar de definirse como republicano.

Por: Javier Zamora Bonilla

Fuente: Diccionario Biográfico Español